Por Juan Antonio Planas Domingo, presidente de la Confederación de Psicopedagogía y Orientación de España.
En el presente artículo, su autor, presidente de la Confederación de Psicopedagogía y Orientación de España (COPOE) y de la Asociación Aragonesa de Psicopedagogía, analiza las imprescindibles respuestas del sistema educativo, y por ende de los docentes, a una realidad social que experimenta cambios intensos y acelerados y a un alumnado cuyas características asimismo evolucionan y cambian con gran rapidez.
La sociedad actual experimenta cambios
vertiginosos. Las características del alumnado cambian todavía con más rapidez. Las estrategias de aprendizaje, intereses, motivación son muy diferentes a los alumnos de hace tan sólo diez o quince años. Por ejemplo, la facilidad para realizar diversas actividades simultáneamente, la rapidez perceptiva o la facilidad para recibir información vía visual. Sin embargo, también tienen menos capacidad para interpretar signos faciales, para recibir la información vía auditiva o la perseverancia en la tarea. En general, podemos decir que son alumnos más estimulados, con más inmadurez emocional, con otro tipo de estilo de aprendizaje. En definitiva son diferentes.
Tal como manifiesta Álvaro Marchesi, que fue secretario de Estado de Educación y experto en diversos organismos educativos, “las nuevas generaciones son más difíciles de enseñar porque les cuesta más aprender, atender y estarse quietos, pero tienen otros valores que no tenían los anteriores, como una mayor capacidad de trabajo en equipo y el control de las nuevas tecnologías. Hoy la enseñanza es más difícil que antes y lo será más en el futuro”.
La práctica totalidad de expertos coincide en que será a través de la educación como consigamos salir de la crisis económica actual. Por lo tanto, las autoridades políticas deberán invertir más y mejor en educación, pero sobre todo deberán tomar las decisiones oportunas para introducir los cambios necesarios en nuestro sistema educativo para favorecer a los alumnos. No podemos estar pendientes de los intereses corporativos de determinados intereses o de determinadas estructuras. Habrá que introducir cambios de verdad para que se produzca la mejora definitiva de nuestro sistema educativo.
Por otro lado, hay que tener en cuenta que se están produciendo unos cambios importantes en el sistema tal como que a partir del próximo curso el alumnado podrá cursar los PCPI con 14 años o que deberá elegir entre tres itinerarios en 4º de la ESO.
Competencias diferentes
Por tanto, el profesorado que debe atender a este tipo de alumnado también debe poseer unas competencias diferentes, adaptadas a esas nuevas necesidades. Desde la Confederación de Organizaciones de Psicopedagogía y Orientación de España (COPOE) reiteramos en la importancia de que el profesorado posea competencias en dirigir grupos, en adaptar la metodología al alumnado, en habilidades sociales y emocionales, en mantener la autoridad en la clase, en la relación con las familias o en recursos tecnológicos. Es de suponer que una vez terminadas sus titulaciones universitarias tienen ya un bagaje cultural más que suficiente para impartir docencia en las etapas no universitarias. Pensamos en que la nueva figura del profesorado debe ser más un conductor de un grupo, una persona dinámica que sepa extraer lo mejor de cada alumno, que ayude al alumnado con más necesidades educativas pero que no descuide al que tiene más competencias, en fin que esté más preocupado por estas cuestiones humanas y procedimentales que por las de los contenidos. Estamos convencidos de lo que adolece la actual formación del profesorado es de una formación psicopedagógica adecuada.
Formación del Profesorado
La mayoría de los profesionales de la educación coincide en que la clave para mejorar el rendimiento del alumnado y la calidad del Sistema Educativo estriba en la buena selección, formación inicial y permanente del profesorado, así como su continua incentivación y motivación. Los países que han obtenido los mejores resultados en los distintos informes PISA, Japón, Korea, Finlandia o Singapur, coinciden en seleccionar muy bien a sus futuros profesores, entre los estudiantes que presentan mejor expediente y después de una rigurosa entrevista donde demuestran sus competencias emocionales y docentes.